Vamos a comenzar haciendo una afirmación que, si bien va a parecer obvia, debe recordarse constantemente: todos los seres humanos somos diferentes; cada hijo/a es un ser único e irrepetible.
Sin embargo, los/as hijos/as con altas capacidades intelectuales comparten características tanto evolutivas, psicológicas e intelectuales. No todas ellas se desarrollan en el mismo grado ni al mismo tiempo. Terrassier emplea el concepto de disincronía para explicar la posible disparidad entre el desenvolvimiento intelectual y la madurez afectiva y psicomotriz. Tener en cuenta que las distintas áreas del desarrollo no siguen el mismo ritmo es importante para no pedirles o para no esperar la misma conducta en todo.
Conocerlas es importante, como padres, para agudizar la mirada y detectar aquellos rasgos propios de la superdotación. Recordemos que la detección temprana favorece el pleno desarrollo del niño para poderle ofrecer las oportunidades y acompañarlo afectivamente mejor.
Distintos estudios han recogido testimonios de padres con hijos con
superdotación o talento especial, donde se evidencias los sentimientos,
temores, dificultades, etc. que significan para ellos criar a un hijo
diferente. Nuestro objetivo es brindarles pautas de crianza para orientar
a los padres con la finalidad de que no se “sientan tan solos”,
o dicho de otra manera, para que se sientan identificados. Es importante
que, como padres, puedan: